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El príncipe Atlante

El príncipe Atlante era hijo de un rey conquistador, el cual estaba en una guerra de conquista contra los reinos del oriente, los cuales le daban batalla a este gobernante, el ejército del Rey ya tenía conquistado un tercio del mundo por lo que sabía que era cuestión de tiempo para que todos estuvieran a sus pies.

 

A pesar de lo despiadado que este era tuvo un hijo el cual al nacer provocó la muerte de su propia madre, siendo este el motivo por el cual el rey le tenía un enorme resentimiento a su hijo, nombrandolo Atlante.

El niño fue creciendo con un gran estrés y peso emocional, pues todos esperaban que fuera tan grande como su padre, tan ambicioso, tan observador, tan inteligente y sobre todo ser un gran líder, algo que le carcomía por dentro todos los días, sintiéndose aplastado por la responsabilidad, pues ya desde los 5 años de edad, le instruian sobre el valor de la vida de los soldados, de su gente y de los presos.

A los seis años observó las primeras ejecuciones realizadas a presos de guerra, observó como suplicaban y cómo estos mismos eran ejecutados cortandoles cada extremidad del cuerpo, pero los reyes contrarios, eran los peores, su ejecución se extendió por 3 dias, humillandolos y dejándolos poco menos que meras personas sin dignidad.

Todo lo anterior al príncipe, no le gustaba nada, siempre quería pedir piedad por ellos, pero jamás lograba nada, una vez se interpuso en una ejecución de un joven de no más de 15 años el cual en sus palabras fue obligado a luchar, logrando únicamente que su padre lo golpeara repetidamente solo para continuar con la ejecución.

El tiempo pasó y el día que cumplió 15 años su padre le dio una pequeña tarea para mostrar su valía, conquistar un pequeño reino al sur, el cual no había querido conquistar, esto por la nula tecnología que poseía, además de estar en una gran isla.


El príncipe con tal de ganar el respeto, pero sobre todo amor de su padre, aceptó, tomando a su mandato 700 hombres los cuales su padre le dio, pensando que con esos serían más que suficiente y que se los dejaba fácil.


El joven príncipe dirigió a su ejercito a la isla, en enormes barcos, cuando este desembarco noto como alrededor de la isla había feroces tiburones, ignorando eso el príncipe avanzó llegando a una zona de pastos de la isla, este bajo las espadas y armaduras del barco, pero sobretodo una nueva arma, la cual eran llamados Mosquetes, El joven actuando por impulso y soberbia mandó a construir un pequeño campamento dentro de la isla, cerca de un río que provenía de las grandes montañas

 

Una vez ya asentados descansaron el primer dia, pero al dia siguiente se dieron cuenta de que varios recursos habían desaparecido, como comida, ropas y sobre todo armas junto a dos mosquetes, esto hizo entrar en cólera al joven príncipe, el cual dio una lección a los encargados de cuidar la bóveda, quemando les la espalda con un palo en llamas.

Pero a pesar de que ordeno eso, él no se sintió bien ordenando ese castigo, pero tenía que seguir el ejemplo que su padre le enseñó.


Terminando el castigo mandó a 50 personas a explorar el área, pasando las horas solo regresaron 10 en perfecto estado, los demás tenían las piernas sangradas, los pies atravesados o muertos por mordeduras de serpientes, El joven quedo quedo sorprendido preguntando por la información siendo que casi no sabían nada, únicamente que había trampas de todo tipo en la isla, Esto hizo que el joven se desesperara, puesto que 40 hombres habían muerto sin conseguir nada…

Poco a poco pasaron los días, la comida desaparecía junto a gran parte de las armas, los hombres nunca encontraban nada, solo iban falleciendo a causa de las trampas, las cuales eran trampillas, que al pisarlas metían tu pie hacia abajo en donde había tablas con picos, mayormente untados con excremento y en forma de anzuelos causando no solo la discapacidad, sino una fuerte infección las cuales en días los mataban, del mismo modo había otras un poco más grandes, donde al pisar tus piernas caían en dos rodillos con los mismos picos, pero en esta ocasión las piernas se quedaban atrapadas en la trampa muriendo de desangrado o de infección puesto que no los podían sacar, siendo la última unas serpientes las cuales eran atrapadas por la cola en zonas del suelo, en los árboles o debajo de las plantas donde pasaban los soldados haciendo que los mordieran y murieran en un máximo de 2 días

 

El joven estaba al borde de la locura, siendo que no podía fallar a su padre, mando una última exploración con los hombres que quedaban (150) pero en la noche se empezaron a escuchar gritos de todo tipo, resulta que los nativos de esa isla ocupaban pasadizos bajo tierra para moverse en toda la isla y había una justo bajo de ellos, robando sus comidas, armas durante las noches, además de prepara las trampas, todos sus soldados ante esto huyeron al mar, lo cual fue en vano, pues los tiburones se comieron a la mayoría de los soldados, y solo escapando pocos de ese lugar en el barco, donde iba el Joven príncipe llorando, no sin antes ser despedido por un tiro en su pecho por culpa de los mosquetes robados, llorando ya no solo por el tiro, sino por no ser tan bueno como su padre.

 Al llegar al reino, avergonzado y triste, le intento explicar a su padre lo que habia ocurrido, no justificandose, pues sabia que eso solo empeora el castigo, pero aun asi su padre lo castigó físicamente, golpeándolo  hasta que no pudo levantarse, el joven Atlante sabia que no pararia por lo que fingio desmayarse, pero mientras fingía estar inconsciente escucho como el general de su padre entraba a la habitacion, iniciando una conversacion. 

 

General: ¿Otra conquista fallida señor?

Rey: Si, la verdad no me sorprende que fallara.

General: Con mucha razón mi Rey al final perdimos 4000 Hombres ahí

Rey: Si, por ahora dejaremos esa isla en paz, pero cuando sea el momento abandonen al joven príncipe ahí, pronto encontraré un mejor heredero.

Dijo escupiéndole al joven atlante y llenándolo de furia,

Al final el joven príncipe mandó a un súbdito a la isla por algo, siendo que dos días después le dio un regalo a su padre, pero este lo rechazo, a lo que su hijo furioso y con odio le aventó el regalo en su rostro mostrando una serpiente de la isla, la cuál al verle mordió la boca para que no hablara lo que sucedió y muriendo dos días después.



Cuando el padre del Atlante murió a éste ya no le importaba superar a su padre, o conquistar otros reinos, ya no le importaba nada de lo que ocurriría después, pues ese día simplemente se marchó del reino para siempre, sin mirar atrás.


Fin




 
 
 

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